“Retomo las alentadoras palabras de San Pablo: Cristo es nuestra paz. En él somos uno (cf. Ef 2, 14). ¡Rompamos juntos los muros divisorios de la hostilidad y construyamos la comunión de amor según los designios que el Creador nos dio a conocer por medio de su Hijo!”
Benedicto XVI, Mensaje para la XL Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales
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Este año está marcado por el primer mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales del Papa Benedicto XVI, que es también el cuadragésimo mensaje desde que por medio del Decreto de los Medios de Comunicación Social, Inter Mirifica, del Concilio Ecuménico Vaticano II, se proclamara la celebración mundial de dicha Jornada.
El Papa Benedicto XVI ha querido enfatizar el gran potencial de los medios como servicio al bien común y “la idea de los medios como una red que facilita la comunicación, la comunión y la cooperación”.
El Papa profundiza en las raíces de esta red de comunión desde la perspectiva del Nuevo Testamento al citar la carta de San Pablo a los Efesios: “por Cristo tenemos acceso al Padre en el Espíritu; ya no somos extranjeros y extraños, sino ciudadanos con los santos y los miembros de la familia de Dios, transformándonos en un templo santo, una morada para Dios.” (cf. Ef 2,18-22). Él hace ver que nuestro reconocimiento de la comunicación de Dios en Cristo nos ha de guiar para compartir las buenas noticias de su amor y misericordia, para que así podamos conocer, experimentar y caminar hacia una comunicación y cooperación mayores.
El Santo Padre reconoce cómo la tecnología ha ayudado a romper las barreras del tiempo y del espacio, permitiendo que las comunicaciones sean instantáneas y directas, y por tanto, ofreciendo un gran potencial al servicio del bien común. Sin embargo, también reconoce que estos nuevos medios de comunicación no ofrecen de forma automática esta comunicación y cooperación. En efecto, “la comunicación auténtica demanda valor y decisión radicales” para transmitir la verdad e iluminar a la humanidad en lo que es “el sentido y el fundamento último de la existencia humana, personal y social”.
Los medios están llamados a ser responsables con la confianza pública que se les ha otorgado, e idealmente, a ser protagonistas de la verdad y promotores de la paz. El Papa señala algunas de las tendencias que desafían a esta tarea: adherencia a “una forma de monocultura que oscurece el genio creador”, excesiva simplificación del pensamiento complejo y de temas difíciles, y desvalorización de valores culturales y religiosos. La presión de intereses personales y ventaja financiera pueden ser una causa de raíz de lo que el Papa llama “distorsiones”.
Como respuesta a estas tendencias, el Papa anima a los medios a hacer su mejor esfuerzo en reportar los acontecimientos con exactitud, en ofrecer un panorama completo de los asuntos de interés público, y en permitir una representación justa a diversos puntos de vista. El Papa enfatiza especialmente la importancia de apoyar el matrimonio y la familia, que constituyen el bloque fundamental de cada cultura y sociedad, con “la presentación de modelos edificantes de vida y amor humanos” y descartando “expresiones degradantes o falsas de amor que ridiculizan la dignidad otorgada por Dios de cada persona humana y socavan los intereses de la familia”.
Concluyendo, el Papa Benedicto XVI se refiere a “El Rápido Desarrollo”, la última Carta Apostólica del Papa Juan Pablo II, reivindicando la importancia de la formación, la participación y el diálogo como vías de servicio al bien común. La formación abarca un uso responsable y crítico de los medios por parte del consumidor y más atención por parte de los profesionales del sector para evitar toda tentación de manipular. La participación implica un sentido de responsabilidad y conciencia, especialmente porque los medios son un bien destinado a toda persona, y por tanto, requiere especial atención su respeto por la confianza pública. Finalmente, los medios pueden promover el diálogo permitiendo un equilibrado intercambio de ideas, mostrando gestos de solidaridad o esfuerzos para promover la paz. Si todos estos pasos se toman en serio y se llevan a la práctica, pueden ayudar a estar más atentos a la dignidad de la persona humana, especialmente la de los miembros más débiles de la sociedad, para construir una civilización del amor